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1 El Gato de Peluche 2: Una Navidad para Shinji el Vie 08 Jul 2011, 11:57 am

Jose Alberto Mora Bemudez


New Animember
New Animember
Neón
Génesis Evangelion y personajes son propiedad de Hideaki Anno/ Gainax.


Y
son usados sin permiso de los propietarios. Lo siento.








EVANGELION


El gato de peluche ΙΙ





UNA NAVIDAD PARA SHINJI

Una historia navideña



Escrito por José Alberto Mora







************************************************************************

Basado en



Neón Génesis Evangelion





Creado por Hideaki Anno/ Gainax











“24 de Diciembre. Víspera de Navidad. ¡No quiero celebrar
la Navidad!” Pensaba Shinji, caminando
las saturadas y movidas calles de Tokio-3. Escuchaba lo ansiosos que estaban
sus amigos por la Navidad; festividad que ha estado infiltrándose bastante
últimamente.


Shinji no sentía ansias alguna por la Navidad, es mas, la
odiaba. Apresuró el paso, no quería oír
mas comentarios navideños. Sus amigos, Toji, Kensuke, Hikari, Asuka y Rei, lo siguieron.


“¡Vamos a ir a Osaka!” Dijo Toji.


“Con mi padre, mi abuelo y mi hermanita.” Continuó Toji,
tratando de esconder su ansiedad.


“Yo la voy a celebrar con mi padre. Iremos a ver los
buques de guerra de la ONU.”


Dijo un muy entusiasmado Kensuke.


“ ¡Que idi**a! ¡Que forma de celebrar la Navidad es esa!”
exclamó Asuka. Volviendo a su amiga Hikari, le preguntó.


“¿Y tu, Hikari, como lo vas a pasar?”


“¿Yo? Bueno, con mis hermanas, mi padre y algunas
parientes.” Contestó la representante de la clase.


“¿Y como la vas de pasar, Asuka?” La segunda niña se puso
pensativa y luego respondió.


“No lo se aun. No tengo planes ni muchas expectativas
tampoco. Pero cualquier lugar lejos del baka de Shinji seria bueno!”


“Asuka, porque no lo celebras con nosotros. Seria un honor
tenerte de invitada.” Le extendió la invitación Hikari a su amiga. La
invitación tomó a Asuka por sorpresa pero sonrío y aceptó.


“¿Y tu, Ayanami, que vas hacer?” preguntó Kensuke con
curiosidad.


“No entiendo la razón de la celebración.” Respondió Rei
con su suave pero monótona voz. A lo que todos quedaron perplejos. Asuka
interrumpió.


“En otras palabras, ella la va a celebrar en una
funeraria. ¡Porque esta chica esta muerta!”


Luego Toji preguntó a Shinji, quien caminaba a cierta
distancia de ellos.


“Oye, Shinji. ¿Como vas a pasar la Navidad?” El tercer
niño hizo caso omiso a la pregunta. Pero de pronto, Asuka tomó su brazo y le
reclamó.


“¡Oye, imbécil! ¡Su amigo, el idi**a, te esta haciendo una
pregunta!”


Violentamente, Shinji sacó su brazo de la mano de Asuka.
Dio una mirada penetrante que le erizó la piel a Asuka. Definitivamente no
estaba de buen humor.


“¡Déjame en paz! ¡¿Quieres?!” Siseo Shinji. Y con eso se
alejo por otro rumbo. Todos quedaron sorprendidos y perplejos ante la reacción
de Shinji. Hasta Rei estaba sorprendida pero su rostro apacible no lo
reflejaba. Se detuvo para verlo alejándose por otro camino. El comportamiento
del tercer niño era confuso en las ultimas semanas y ella quería comprender. El
grito de la segunda niña la saco de sus pensamientos.


“¡Vamos, Chica maravilla! ¡Deja que ese baka se meta en
problemas! ¡Recuerda que tenemos pruebas de sincronización!” Rei siguió al
grupo.





En la sala de pruebas de sincronización, Misato, Ritsuko y
Maya eran las únicas presentes, esperando la llegada de los pilotos para
iniciar las pruebas.


Misato estaba pensativa, Ritsuko miraba algunas datos
mientras tomabas unos sorbos de café y Maya ajustaba unos datos de Magi para la
prueba. Misato rompió el silencio.


“¿Aun no tienes planes para esta noche, Ritsuko?”


“No. Pero tampoco me hago ilusiones.” Respondió la
doctora, mientras tomaba otro sorbo de café.


“Recuerda el año
pasado. Maya y yo, habíamos terminado todo el trabajo. El comandante ordenó una
prueba en uno de los evas y terminamos muy tarde. Llegamos muy tarde a tu
fiesta.” Recordaba Ritsuko.


“Si es cierto.” Dijo la Mayor.


“Este año vamos a tener karaoke, como el año pasado y tu
cantas muy bien, Maya. ¡Tienes talento!” puntualizó Misato sonriendo. Ritsuko
la confirmó.


“Es cierto Maya. Seria una verdadera lastima no poder
escucharte este año. En verdad tienes mucho talento.”


“Gra…Gracias, sempai.” Dijo una sonrojada teniente Ibuki.


“¡Te sonrojas como Shinji-kun! ¡Hay que hacer un concurso!
¡Quien se sonroja mas, Shinji o Maya!” bromeó Misato mientras reía. Ritsuko por
poco escupió un poco de café cuando vio
como se sonrojaba su asistente. Soltó una pequeña carcajada.


La pobre teniente estaba en una situación vergonzosa, se
escondía en su estación de trabajo. Lo único que podría salvarla era un
milagro. De pronto llego ese “milagro”.


“Ya llegaron las pilotos Soryuu y Ayanami. No hay
confirmación del piloto Shinji-kun.”


Misato extrañó el retraso de su piloto, no era de su
costumbre llegar tarde. Al rato
interrumpió la teniente Ibuki nuevamente.


“Las pilotos Soryuu y Ayanami están en sus respectivas
cápsulas, están listas para la prueba. Confirmando la llegada del piloto
Ikari-kun.”


Ritsuko, estaba molesta por el retraso del piloto, llevaba
veinte minutos de retraso, y lo hizo saber cuando llegó.


“¡Estas pruebas no se pueden hacer a la hora de su antojo!
¡Debes llegar a la hora establecida!”


“¿Pero Sempai, si algo lo retraso un poco?” intervino
Maya.


“¡No intervengas en esto, Maya! ¡Yo soy la encargada de
esto y no tu! ¡Nada mas limítese a seguir mis ordenes!” respondió bruscamente
Ritsuko. Maya se sintió muy mal y
avergonzada, era la primera vez que Ritsuko le hablara en ese tono; se limito a
no hablar mas.


Misato comenzó a discutir con Ritsuko. Cuando de repente
la voz de Shinji apareció en el comunicador. Su paciencia había llegado al
limite.


“¡Ya estoy aquí! ¡Que mas quieren! ¡Comencemos esto ya!”


“Definitivamente, algo lo está comiendo.” comentó Misato,
quien sabia que algo molestaba a su protegido.


Cuando terminaron las pruebas y los pilotos se fueron a
sus respectivos apartamentos. Misato tornó a su amiga.


“Oiga, Rit-chan. Mañana es Navidad, no discutamos mas.
¿Si? Me gustaría que fueras a la
fiesta.” A lo que la doctora respondió con una leve sonrisa.


“Como dije, no me hago muchas ilusiones, pero si puedo ahí
estaré.”


“¿Que hay de ti, Maya?” pregunto Misato.


“Yo…Yo ya fui invitada a otra fiesta.” Esquivaba la
teniente. Pensaba que su maestra estaba muy molesta con ella y no quería hacer
las cosas mas difíciles.


“Mis padres me pidieron que fuera a su casa para celebrar
con ellos la Navidad.” Mentía Maya. Recogió su laptop y se fue rápidamente sin
ser vista.


Ritsuko quería
pedir disculpas a Maya por haberle gritado tan bruscamente, pero no pudo, su asistente ya no estaba.





Mas tarde, Misato llegó a su apartamento. Vio que todo
estaba oscuro y en silencio, salvo el árbol de Navidad que ella y Shinji habían
puesto en una esquina de la sala.


“Tadaima! Hay alguien en casa?” preguntó la Mayor.


“Si.” Contestó una voz triste desde adentro. Misato
encendió las luces y vio a Shinji sentado contra la pared observando el árbol.


“¿Todo está bien, Shinji-kun?” preguntó una preocupada
Misato.


“Mas o menos. Misato-san.” dijo en voz baja.


“Se me olvidaba decirte que Asuka se fue a la casa de
Hikari para pasar la Navidad.” Continuo el joven.


“Ya ella me lo dijo.” Decía Misato mientras se sentaba
junto a el.


“Que es lo que te está molestando, Shin-chan.”


“Realmente no quiero hablar de ello, Misato-san. Lo
siento. Tal vez algún día.” contestó el muchacho. Katsuragi dio una inclinación
de cabeza y se fue a su habitación. Cuando salió tenia puesto un disfraz de Santa Claus. Un bikini rojo, las botas
negras, el abrigo rojo y una barba falsa.


“¿Te gusta el traje
para la fiesta?” Decía Misato cuando
modelaba frente a Shinji, quien cubría su rostro con su mano mientras movía la
cabeza en desaprobación. Misato quería levantar el animo al muchacho. El joven
soltó una pequeña carcajada.


“¡Eres imposible, Misato-san!” decía Shinji.


“¿Iras a la fiesta, Shin-chan?” preguntó Misato.


“No, Misato-san. No iré a la fiesta. Estaré mejor aquí.”
Se tranquilizaba el muchacho.


“¿Estas seguro? ¿Realmente no quieres ir?” Misato preguntó
de nuevo.


“Seguro. ¡Ahora vete! ¡Diviértase!” El tercer niño puso su
mejor cara para engañar a su tutora. Misato vaciló un rato pero se alistó y se
fue a la fiesta, no sin antes desearle una Feliz Navidad y le dio un beso en la
mejilla a su protegido. Antes de subirse a su automóvil, Misato miró hacia su
apartamento y solo pudo sentirse inútil al no poder traer un poco de alivio a
su protegido. Lo único que pudo hacer era desear por lo mejor y murmuro.


“Shinji-kun.”











Algunas horas después de que Misato se fue, Shinji se
quedó dormido junto al árbol y comenzó a soñar.


En su sueño, el apareció como un niño de cuatro años, que
jugaba con una bola de color verde y azul. El lugar donde se encontraba era
pacifico, cálido. Era su antigua casa, donde pasó los primeros cuatro años de
su vida.


De pronto, alguien lo alzó del piso. Era su madre Yui.
Sentía la calidez, la seguridad de aquellos brazos que lo alzaban. Eran
aquellos años en que Yui lo cuidaba, eran aquellos los años en que ella le
contaba historias y cuentos cada noche mientras lo acurrucaba, la escuchaba
hasta quedarse dormido en su regazos y soñaba. Soñaba con los cuentos navideños
que le contaba su madre en la época de Navidad.


“Si te portas bien, Papa Noel hará realidad tu deseo.” Le
decía dulcemente a su hijo adormecido mientras le acariciaba sus cabellos. Y
con un beso en la frente le sello su promesa. Cuando el niño despertó estaba en
medio de una planicie rocosa, oscura como si fue de noche y especialmente fría.
El pequeño Shinji sentía miedo y desesperación. Se preguntaba a si mismo ¿donde
estaba su casa? ¿Especialmente donde estaba su mamá? Comenzaba a llorar porque se sentía solo. Miró a la luna y vio
la imagen de Yui que le sonreía. El pequeño Shinji alzaba sus bracitos como
tratando de alcanzarla pero no podía. Corría tras la luna para llegar a su
madre, corría con todas las fuerzas que le daba sus pequeñas piernas, caía y se
levantaba de nuevo.


“¡Mamá, Mamá! ¡Yo me porto muy bien! ¡¿Porque no regresas,
Mamá?!” Repetía llorando. Sintió como se le derretía su corazón cuando se alejo
la imagen de su madre. El pequeño se quedó llorando en medio de la nada.


“¿Porque no regresas, Mamá? Yo…Yo he estado…p..portándome
bien. Porque no se hace realidad mi deseo. O es que eres como papa, …te avergüences…
de que soy… tu hijo.” Sollozaba. “No quiero reclamarte, ni pedir excusas,
solo…solo decirte que… te quiero, Mamá.”



Shinji sintió como iba alejándose del pequeño Shinji,
dejándolo en medio de la nada.


El tercer niño despertó de su sueño cuando sintió una mano
que roció suavemente su mejilla, secando las lagrimas que le bajaban. Shinji no
pudo ver quien era por las lagrimas que empapaban sus ojos y por la oscuridad
de la noche. Solo le tomó un momento saber quien era.


“¿Ayanami?”


“Llorabas. ¿Porque?” Preguntó Rei con curiosidad.


“No es nada. Es una larga historia.” Susurró Shinji
mientras se levantaba.


“¿Como entraste, Ayanami?” Preguntó Shinji cuando iba al
baño para lavarse la cara.


“Katsuragi-san me dio una copia de su llave. Vine para
avisarte que el Comandante quiere que hagas una prueba de sincronización
ahora.”


“Entonces no mantengamos esperando mas al Todopoderoso.”
Dijo el joven Ikari con sarcasmo. Salieron a la oscuridad de la noche, hacia el
cuartel general de Nerv.





En la sala de pruebas, Ritsuko y algunos otros subalternos
esperaba a los pilotos. Ella se sentía extraña sin la presencia de su asistente
a su lado. Si había alguien quien ella confiaba ciegamente para cualquier
tarea, esa era Ibuki Maya. Ritsuko le guardaba gran afecto a la joven teniente,
porque le recordaba a ella misma a esa edad.


Era la primera vez que ella no se quedaba tarde a trabajar
con ella.


Se acercó una subalterna.


“Hay una llamada en la línea cinco, Señora. Creo que es la
madre de la teniente Ibuki. ¿Corto la comunicación?” sugirió la oficial.


“¡No! Pásame la llamada.” Cortó tajante la doctora Akagi.


“Señora Ibuki. No, Maya no se encuentra aquí, su turno
terminó. ¿Que no contesta en su apartamento? ¿No estaba ella con ustedes? Ya
veo. Estoy halagada, pero Maya exagera. Gracias, Señora Ibuki. Feliz Navidad a
usted también. Adiós.” Ritsuko colgó el auricular del teléfono.


“Así que no esta con sus padres. Me mintió.” Dijo a sí
misma la doctora. “Creo que la herí. No debí haberle gritado de esa manera.”
Pensaba Ritsuko mientras tomaba algunos de los datos que le llegaban.





Mientras tanto, Shinji y Rei estaban de camino a Nerv. Las
calles estaban casi vacías excepto por algunas personas que hacían compras de
ultimo minuto. Rei preguntó al Tercer Niño una inquietud que tenia.


“Ikari-kun?”


“Si, Ayanami?” contestó Shinji.


“¿Que es la Navidad? Porque se celebra algo tan…inútil.”
preguntó Rei. Shinji la miró con cara de sorprendido.


“¡¿No sabes?!” preguntó con asombro el joven. Ella nada
mas se limitó a responderle un simple “No.”


Shinji suspiro suavemente, miro las decoraciones navideñas
que habían en la calle y negocios y luego a Rei.


“Bueno. Yo…no soy la persona mas indicado para darte la
respuesta. Mi experiencia con la Navidad nunca ha sido muy buena.”


“¿Por que?” preguntó la Primera Niña con cierta
curiosidad.


“Se supone que hay que pasarlo con la familia y con los
amigos pero nunca tuve esa suerte. Papá nunca me llamaba, Mamá estaba muerta y
yo no era aceptado por otras personas.” Dijo Shinji con voz triste.


“Ya le preguntaste a mi Padre.” Preguntó el joven Ikari.


“Si.” Respondió Rei. “El me dijo que era algo sin
importancia, que no me preocupara por esa tontería.”


“Típico de mi padre.” Pensó Shinji para sí mismo.
“Quisiera contestar tu pregunta, Ayanami. Lo siento.” Respondió Shinji y
siguieron su camino hasta llegar al cuartel general de Nerv.





En la sala de pruebas de sincronización, Ritsuko y su
equipo ya tenia todo listo.


“Señora, Llegó el piloto Ikari.”


“Enterada.” Replicó fríamente la doctora mientras frotaba
la parte trasera de su cuello.


“Como me gustaría terminar con esto cuanto antes. Me
siento cansada.” Decía Ritsuko a sí misma. “Como se le ocurre al Comandante
Ikari hacer una prueba de sincronización a éstas horas.” Cuando por el
comunicador vino la voz de Shinji.


“Ritsuko-sama, ya estoy listo.” Dijo el piloto con un tono
de aburrido, cansado.


“¡Que entusiasmo de muchacho! Bueno, no lo culpo.” dijo
Ritsuko.


“Bueno, comencemos. Entre mas rápido terminamos esto, mas
rápido podemos irnos a nuestras casas.” Se dirigió Ritsuko a sus subalternos.


Al poco rato comenzó la prueba de sincronización. Shinji
empezó a concentrarse. Cerró los ojos y nada mas dejó que su mente vagara.
Sintió que su cuerpo flotaba en la nada, en el infinito. Como si fuera uno con
todo y nada a la vez. Pero cuando abrió los ojos no estaba en su cápsula, sino
en un lugar que el reconoció. Su casa, donde vivió con su madre y padre. Era el
lugar mas feliz del mundo. No sabia como llegó allí, ni que hacia allí, pero
estaba allí.


“Tadaima!” Dijo Shinji cuando entraba en la casa, como
esperando una contestación de alguien, pero no recibió respuesta alguna. Se
llevó tremenda sorpresa cuando vio en la sala un árbol de Navidad y algunos
juguetes cerca.


Se agachó para verlos mas de cerca y recogió una bola de
color verde y azul.


“¡Esto es o era mío!” Exclamó Shinji. Miró a los carros,
los cubos y un oso de peluche.


“¡Todos estos juguetes eran míos!” Murmuró Shinji a sí
mismo. Cuando de pronto, saliendo por detrás del árbol de Navidad, apareció
Yui, la madre de Shinji.


En sus brazos había un bebe de un año que se movía con
tanta energía, alegría y emoción. Observaba cuando abría su regalo de Navidad,
era un oso de peluche. Los ojos del niño brillaba, destellaban una alegría que jamás
vio. El pequeño abrazó a su peluche mientras frotaba su pequeña mejilla contra
el juguete como acariciándolo. Era muy grande para que pudiera meterlo en la
boca, pero el pequeño no pudo resistir la tentación.


“No, no, no.” dijo dulcemente Yui. “No lo metas en la boca.”
Y el pequeño desistió en su intento. De pronto todo se oscureció, desvaneció su
casa. Se quedo en la oscuridad.


El Tercer Niño sintió triste porque no podía hablar, ni
abrazar a su madre. Se sintió solo, completamente solo. En medio de la nada,
Shinji reflexionaba sobre lo que sucedió. Su primer Navidad. Escuchaba
repetidas veces las palabras de su madre. “Si te portas bien, Papa Noel te
traerá lo que mas deseas.” Y su único deseo ha sido el mismo que ha estado
deseando los pasados diez anos, ver a su madre otra vez; abrazarla, sentir su
calor nuevamente aunque sea una vez mas.


Un sentimiento de soledad le sobrecogió. Estaba aun
pensando cuando apareció de nuevo Yui. Ella le sonreía. Shinji sintió una
presión en el pecho, como si todos sus emociones se reuniera en un solo punto.


“Shinji, hijo mío.” Dijo Yui. Shinji volvió su mirada para
otro lado y respondió.


“Porque me mentiste, mamá.” Yui se sorprendió ante la
pregunta.


“Porque me mentiste. Dijiste que si me portaba bien Papa
Noel me daría el deseo que mas quería realidad,…¡y nunca regresaste! ¡¿Es que
yo no valgo nada, o como papá, te causo tanta vergüenza?!” Yui pudo ver
claramente que su hijo tenia un dolor profundo. Pero cuando se le acercó, el se
alejó un poco;
Yui se desconcertó ante la reacción de su hijo.


“Shin-chan, yo siempre estaré contigo. Estés donde estés,
vayas donde vayas, yo siempre estaré contigo.” Replicó con pesar Yui.


“Era necesario lo que hice. Quería que tu padre y tu
participara, como familia que somos, en el proyecto; pero tu padre tenia sus
propios planes. Espero que algún día lo entiendes.” Vio que Shinji se
tranquilizó un poco y pudo acercársele mas.



“Yo soy la que creó los evangelion, pero nada me ha
llenado de mas orgullo fue cuando tu naciste, ni las Evas, ni la tecnología que
van con ellas puede superar eso, nada puede superar eso. Mi pequeño Shin-chan.”
El Tercer Niño al escuchar esas palabras, comenzó a derrumbarse. Se echó al
cuello de su madre;
sus lagrimas comenzaron a recorrer sus mejillas mientras se aferraba a su
progenitora.


“Te quiero mamá. Te extraño mucho.” Dijo Shinji.


Sintió que liberaba años de sentimientos reprimidos, que
desahogaba sus penas. Yui pudo sentir el vacío y la tristeza en su unigénito.


“Puedo pedir a Shinji que entiende a su padre, pero Gendo
debe ser castigado por despreciar lo mas grande que le di, nuestro hijo.” Pensó
Yui.


Shinji se tranquilizó y desahogó casi todo su dolor,
Yui tomó el rostro de su hijo entre sus manos para contemplarlo y acariciarlo; como
lo extrañaba.





Ritsuko estaba tomando un poco de café mientras leía las
lecturas de sincronización del Tercer Niño.


“Vaya. Este muchacho nunca deja de sorprenderme. Ya está
en 250% de sincronización en tan poco tiempo.” Cuando alzó la vista vio que Rei
aun estaba ahí.


“¿Que estas haciendo aquí?” Preguntó fríamente la doctora.


“Vine con Ikari-kun.” Respondió Rei.


“Si, lo se pero ya cumpliste el encargo puedes irte.” Dijo
Ritsuko.


“Yo…Yo quiero esperar a Ikari-kun.” Replicó la Primera
Niña con cierto tono de firmeza, lo cual sorprendió a la doctora.


“¿Quiero? Dijo…¿quiero? Son poquísimas las veces en que ha
expresado algún deseo.”


Pensó Ritsuko.


“Está bien, puedes esperarlo pero no aquí. Porque estamos
muy ocupados.” Dijo Ritsuko.


“Esta muchacha me pone muy tensa!” pensó la científica.
Rei dio la vuelta y salió. Se fue a los vestidores para esperarlo ahí. Sacó un
pequeño libro de su bolsillo y comenzó a leer.








De nuevo en la nada, Shinji ahora se reía de las anécdotas
que le contaba su madre. De como, cuando el era bebe, se orinó completamente
encima de su padre, Gendo. Yui, entre risas, contaba que en aquella ocasión
pidió a Gendo que lo alzara para que el pudiera ver el árbol de Navidad desde
arriba y de pronto soltó el chorro; mojando su padre desde la punta de la cabeza hasta abajo.
Tanto madre como hijo no pudieron dejar de reírse.


Cuando ya se calmaron, Yui le dijo a Shinji.


“Bueno, ya es hora de regresar.” Pero Shinji respondió.


“¿Porque no me puedo quedar? Aunque sea un poco mas. Es
muy tranquilo estar aquí contigo, mamá.” Yui movió la cabeza en negativa.


“No, Shinji-kun, Yo te necesito ahí afuera. Además hay
personas que se preocupan por ti, así que quisiera que compartes con ellos la
alegría que nosotros acabamos de compartir. ¿Lo harás como un regalo de Navidad
para mi?” Shinji se sorprendió de la petición pero aceptó el encargo. Yui, una
vez mas, tomó el rostro de su hijo; le dio un beso en la frente y le depositó entre sus
manos un pequeño oso de peluche que antes era suyo.


“Feliz Navidad, hijo mío.” Dijo Yui dulcemente.


“Feliz Navidad, mamá.” Dijo Shinji suavemente.


Cuando el Tercer
Niño parpadeó, estaba nuevamente en la cápsula, y también para su
asombro, el oso de peluche. Se le humedecieron los ojos un poco mientras miraba
al juguete;
nada mas se limitó a decir en voz baja. “Feliz Navidad, mamá y gracias.”





Al salir de allí, se fue donde estaba Ritsuko para saber
de los resultados. Cuando la doctora lo vio le dijo con asombro.


“Tu sincronización llegó a 300%. Ha sido tu mejor
puntuación. En verdad estabas inspirado hoy; cierto.” Poniendo su mano
detrás de su cabeza, el muchacho sonrío y dijo.


“Algo así, Ritsuko- sama, algo así.” De pronto Ritsuko vio
el peluche en la otra mano de Shinji, la
cual la hizo recordar de otra persona a quien ella apreciaba mucho.


“Bueno, Veo que traes algo entre manos así que no te
retengo mas. Puedes irte Shinji-kun.” Y la doctora siguió terminando su
reporte. Shinji dio la vuelta para irse pero se detuvo; dirigió a Ritsuko una vez
mas.


“Emm…¿Ritsuko-sama?”


“¿Si, Shinji-kun?” contestó la doctora Akagi mientras
seguía tecleando en su laptop.


“No…No es bueno pasar la Navidad sola. ¿sabes?” Dijo
Shinji nerviosamente. Ritsuko levantó la mirada, se reclinó en el respaldar del
asiento con cara de “¡Que me dijiste!”


“¿Y eso? ¿A que viene?” respondió Ritsuko sorprendida por
la pregunta.


“No…Nada. Solo un pensamiento; eso es todo.” Se reía
nerviosamente el muchacho. Dio media vuelta y se fue tan rápido como pudo.


Ritsuko quedó pensativa un rato, terminó su reporte y se
fue para su laboratorio. Se quedó sentada en su escritorio observando su gato
de peluche, el mismo que Maya arregló para su cumpleaños el mes pasado; su
pelaje gris brilloso y suave, sus enormes ojos y largos bigotes.


Ritsuko exclamó a sí misma. “¡Ese muchacho tiene razón!
¡¿Que estoy haciendo aquí sola?!” Se levantó rápidamente de su escritorio, se
quitó su gabacha de laboratorio, guardó unos papeles y su laptop en su
portafolios, recogió a su gato de peluche y encontró a una botella de vino que
guardaba para ocasiones especiales. Sabia adonde tenia que ir. Estaba ya por
irse, cuando entró el Comandante Ikari.





Después de ducharse y vestirse, Shinji salió de los
vestidores;
se sorprendió cuando encontró a Rei, quien lo esperaba.


“¿Me esperabas, Ayanami?” Preguntaba Shinji. “Si.” Le
contestó Rei mientras guardaba su libro de bolsillo. Fijó su mirada al joven
Ikari, incomodándolo un poco.


“Quisiera entender…¿porque una celebración como esta trae
alegría a otros y a ti tanta tristeza?” Dijo Rei con su suave voz. Shinji quedó
pensando luego reflexionó en lo ocurrido en la prueba.


“Bueno, Es…es difícil de explicar. Cuando un ser muy
querido se aparta de nosotros, se siente un vacío que no se puede llenar, pero
la verdad es que ese ser querido nunca nos dejó, nunca se fue. Yo creo que por
eso celebramos la Navidad y otras festividades, para compartir momentos mágicos
con ellos, y así recordarlos siempre cuando se ausentan.”


Rei estaba dudosa, no entendía. “ Pero eso es aferrase al
pasado, aferrarse a un recuerdo, algo que fue y ya no es.” Shinji sonrío y
movió la cabeza en desaprobación.


“No. No es aferrarse a una alucinación. Realmente cuando
una persona muera es cuando nosotros los olvidamos en nuestros mentes y
corazones. Por eso nuestros pactos de amistad y cariño, el intercambio de
regalos, la demostración de afecto: un abrazo o un…beso, son simbolismos que quiere decir: No
te olvidaré jamás.”


Rei quedó pensativa y luego, inesperadamente, sonrío.
Shinji no sabia que hacer mas que devolver la sonrisa a su compañera. Tomando
una de las manos de Rei, puso el oso de peluche en su mano y la cerró.


“Feliz Navidad, Ayanami Rei.” Dijo Shinji suavemente. La
Primera Niña no esperaba esto; no sabia como reaccionar. Sintió que algo cálido le
cruzó su rostro y sonrojó un poco.


“Yo…yo no tengo un regalo para ti.” Dijo Rei confundida.
Pero Shinji respondió.


“No importa. Con solo tu amistad, será suficiente.” Rei
volvió su mirada hacia un lado por un instante, luego dijo.


“Dijiste que un abrazo puede ser un…“momento mágico”, una
muestra de afecto. Entonces eso haré.” Acto seguido, Ayanami Rei colocó sus
brazos alrededor del muchacho, reposó su cabeza sobre su hombro y cerró los
ojos. Shinji por lo contrario, estaba tenso, sonrojaba profundamente. No sabia
que hacer. Lo único que se le ocurrió era abrazarla también. Le pareció lo mas
indicado en ese momento.


Ambos jóvenes estuvieron en ese abrazo para algunos
minutos. Sintiendo el latido de sus corazones, la calidez de sus cuerpos;
después soltaron del abrazo. Rei, lentamente, abrió los ojos y miró fijamente a
Shinji en los ojos y dijo.


“Feliz Navidad, Ikari-kun.”


Caminando hacia una de las salidas de Nerv, Shinji quería
preguntar algo a Rei;
pero estaba nervioso, tenso. Rei se dio cuenta.


“¿Que pasa, Ikari-kun?”


“No…Nada…Bueno, Yo..solo quería…yo…” titubeaba Shinji.
“Vamos! Se valiente y dígalo!” Decía Shinji a sí mismo. Reuniendo todo su
valor, tomó aire y exclamó en un solo aliento.


“¡QuieresiralafiestadeMisato-san!”
Dijo finalmente.


La invitación tomó a Rei por sorpresa. Nadie jamás la
había invitado a ningún lugar; era la primera vez. Para el asombro de Shinji, ella
aceptó.


Era la primera vez, en tantos años, que Shinji se
sentía…contento.





“¿Ya saliendo, Doctora Akagi?” Preguntaba el Comandante
Ikari.


“¡Si!” Respondió Ritsuko mientras trataba de salir a toda
aprisa.


Como el Comandante es un hombre que no pierda el tiempo en
conversaciones frívolas, se fue directamente al asunto entre manos.


“Hoy pasaré mas tarde a visitarte, así que espérame.”
Ordenó el Comandante Ikari.


Ritsuko volvió hacia el Comandante; sus bellos ojos verdes
echaron chispas. Ella no creía lo que escuchaba sus oídos. ¡El echó a perder su
cumpleaños el mes pasado y ahora quería echar a perder su Navidad! “¡Eso jamás!”
pensó la doctora.


“Lo siento pero tengo un compromiso aun mas importante.” Dijo
Ritsuko en un tono seco. Gendo extrañó el tono y la negativa de la Dra. Akagi
pero aun así quería que sus mandatos fueran acatados.


“¿Ah, si? ¡Pues cancélelo!” Dijo en forma tajante el
Comandante Supremo de Nerv.


“¡No!” dijo Ritsuko cuando salía del laboratorio. Gendo
estaba realmente confundido por la actitud de Ritsuko.


“¡¿Entonces que hago?!” preguntó Gendo mientras cerraba
las puertas detrás de la doctora.


“Échales dos cubos de hielo y llámame en la mañana o sino
hay otra opción en que creo que puedes resolverlo tu solo.” Respondió Ritsuko,
quedando Gendo solo en el oscuro laboratorio. Ritsuko iba caminando los
pasillos de Nerv con una pequeña sonrisa en sus labios. Se sentía bien, sentía
liberada, al fin pudo decir “NO” al Comandante.





Llegó hasta su automóvil y salió de las instalaciones de
Nerv. En su camino encontró a Shinji y a Rei, quienes iban caminando.


“Necesita un aventón? Paso cerca del apartamento de
Misato.” Les preguntó a los jóvenes.”


“No, Ritsuko-sama. Nosotros vamos a la fiesta de Misato-san.”
Contestó Shinji.


Ritsuko dijo a si misma “Según parece que no soy la única
persona con deseos de celebrar.”


“Pueden hacerme un favor? Dígale a Misato que ya llego que
voy a recoger una amiga.”


Pidió Ritsuko a los jóvenes.


“Lo haremos llegar, Akagi-sama.” Respondió Rei.


Ritsuko siguió su camino, Rei y Shinji reanudaron su
caminata.





En el apartamento de Maya, todo estaba en calma. Tenia
pocos adornamientos navideños.


La pobre muchacha no tenia ánimos de celebrar la Navidad;
tomando en cuenta que el mes pasado su Sempai la dejó plantada, aunque no era
su culpa, y temprano ella descargo su ira contra ella. Eso fue lo que
especialmente dolió. Algo que nunca antes había ocurrido en lo que lleva Maya
trabajando con Ritsuko.


Triste y deprimida, Maya, con su pijama puesta, estaba
sentada sobre su cama, tratando de escribir su renuncia en su laptop. Estaba
segura que su maestra le iba a pedir su renuncia o así pensaba la joven
teniente. Desde que llegó a su apartamento no ha dejado de llorar; ya
casi termina con una caja de pañuelos de papel.


Ya terminaba de escribir su renuncia, cuando escuchó el
timbre de su puerta. Maya se dio un sobresalto. “¿Quien sería a estas horas?”
pensaba. Caminó hacia la puerta con pañuelo en mano, abrió la puerta y para su
asombro, ahí de pie, estaba su Sempai. Traía en una mano una botella de vino y
en la otra el gato de peluche.


“¿Puedo pasar?” preguntó Ritsuko.


“Cl…claro, s…si, sempai.” Dijo nerviosamente Maya, quien
no salía de su asombro.


“Sempai vino! Sempai vino!” repetía en su cabeza una y
otra vez;
estaba que no cabía en sí de la alegría.


Ritsuko era una mujer muy observadora, se dio cuenta que
su asistente estuvo llorando.


“Estuviste llorando.” Dijo Ritsuko levantando el rostro de
Maya.


“No…no es nada” dijo Maya poniéndose una amplia sonrisa.
Pero Ritsuko continuó.


“Si. Si es algo. Me desquite mi enojo y tensión sobre
alguien a quien aprecio y guardo gran…afecto; aunque estas ultimas
semanas estuve bajo gran presión, pero eso no me da derecho a herir a alguien
tan especial.” Dijo Ritsuko e inclinó ante Maya en acción de pedir disculpas.
Maya estaba acongojada y nerviosa por el acto.


“¡No, Sempai! ¡No hagas eso! ¡Eres mi superior!” Pero
Ritsuko respondió


“No lo hago como su superior, sino lo hago como una
persona que pide disculpas a su amiga.” Maya se sintió profundamente conmovida
por el acción de Ritsuko. Antes que cualquiera de las dos se pusiera
sentimental, Ritsuko recordó de la botella de vino. Le pidió a Maya que trajera
un par de copas. Una vez que el vino fuera servido procedieron hacer un
brindis.


“Por la mejor asistente y amiga” dijo Ritsuko


“Por mi mayor fuente de inspiración y admiración.” Dijo
Maya. Ritsuko sonrojó ante el cumplido.


“Feliz Navidad, Sempai.”


“Feliz Navidad, Maya.” Se felicitaron. Ritsuko admitió que
era la primera vez que pasaba una cálida Navidad.


De pronto, la Dra. Akagi recordó algo y observó su reloj,
y como una madre que reprocha a su hija, exclamó a Maya.


“¡¿Que estas haciendo ahí parada?! ¡Vístete muchacha que
tenemos que ir a una fiesta!” A lo que respondió Maya con una risa ahogada.


“Sempai. Me regañas como si fueras mi madre.” Poco tiempo
después Ritsuko y Maya ya estaban de camino a la fiesta de Misato para celebrar
con los amigos, en unión y en libertad. Para celebrar… la vida.





Al fin llegaron Rei y Shinji hasta el lugar donde Misato
estaba celebrando la fiesta navideña. El salón estaba lleno de alegría, y coloridos
almas en canto y baile. Cuando Misato vio entrar a su protegido, corrió hacia
el y lo abrazó. Shinji correspondió abrazándola también.


“Me alegra que hayas cambiado de parecer.” Dijo una muy
feliz Misato.


Mientras se abrazaban, Shinji le dijo en voz baja al oído
de Misato.


“Tal vez no sabes cocinar bien, bebas cerveza como agua y
me molestas todo el día; pero de algo estoy seguro. Te quiero mucho Misato-san.”


Se le hizo un nudo en Misato. Esas eran las palabras que
mas necesitaba escuchar y de la persona mas indicada. Una lagrima apareció en
el ojo de Misato.


Dejaron de abrazarse y sonrieron mutuamente.


“Feliz Navidad, Misato-san.”


“Feliz Navidad, Shin-chan.” Dijo Misato luego le dio un
beso en la frente. Coloco sus brazos alrededor de los jóvenes, los llevó al
centro del gran salón y anunció a todos los presentes. “¡Miren quienes
llegaron!” a lo que todos los presentes se les quedaron viendo con ojos
malévolos y comenzaron a exclamar. “¡Beso!, ¡Beso!, ¡Beso…!”


Shinji estaba perplejo, nervioso, no sabia que hacer. Rei,
por otro lado, estaba confundida, no sabia como reaccionar. Se quedaron mirando
el uno a la otra como buscando la respuesta en ellos mismos, luego miraron
hacia arriba y justamente encima de ellos había un muérdago.


Shinji comenzó a sudar frío cuando recordó la tradición navideña del muérdago.


“Esto tuvo que ser obra de Misato-san.” Pensó Shinji.


El grupo de personas exigían el desenlace de la cual no
había marcha atrás para Ikari Shinji.











FIN.

2 Comentarios finales EL GATO DE PELUCHE 2 el Dom 31 Jul 2011, 2:28 pm

Jose A M


Invitado
Este es el fin de El Gato de Peluche. (?) Aquí quería
ponerle fin a la triste existencia de Ritsuko, permitirle que ella toma las
riendas de su vida y no dejar que otros dicta los términos de la misma. No hay
cosa mas poderosa cuando alguien le dice "NO" a la persona que quiere
mangonearle la vida a uno. Aquí hay un Ritsuko que esta cansada ya de llorar
todas las noches y sentirse miserable, ahora quiere vivir de verdad y encontró
la persona idónea para compartirlo. En cuanto a Shinji era para tener nuevas fuerzas
para seguir adelante y compartir estos nuevos bríos con todos en su alrededor.


Quería convertir este fanfic en un trilogía pero creo que
deje todo dicho en este ultimo entrega. Antes de escribir un fanfic me gusta
analizar profundamente los personajes para saber que les da
"sustancia". Eso va desde analizar el dialogo de toda la serie hasta
un análisis psicológico de los personajes, también para ver si es factible
hacer la historia que tengo en mente. Pero desde 2002, cuando salio publicado
este fanfic en la revista Anime Club #2, no he podido escribir nada. No solo
por trabajo, tiempo sino por mi problema crónico de calculos renales; que me
restringe bastante. Pero estoy de vuelta y trabajando, aunque sea de a poquito,
en otro fanfic. Va hacer un cruce entre Kaleido Star y Linterna Verde. Bastante
loco, verdad. Pero sino fuera factible y un buen reto no lo haría. Por el
momento lleva el titulo "Que Sucedería Si Ken Robbins Es Escogido Por Un
Anillo De Poder Linterna Verde". Ya baje toneladas de información sobre
Linterna Verde, sin mencionar que he sido un fanático de Batman y Linterna
Verde desde que era un niño, y ya hice el estudio a los personajes de Kaleido
Star. Se lo que quiero hacer con la historia que quiero escribir y hasta adonde
quiero llegar, pero donde necesito ayuda es con la ortografía y otros puntos de
vista. Si alguien me puede ayudar les estaré muy agradecidos, lo único es que
tendrán que tener un poco de paciencia, ya que por mi problema de cálculos
renales no puedo escribir tan rápido como quisiera.


Comentarios y/o criticas constructivas siempre serán bien
recibidas


Bendiciones a todos


Jose Alberto Mora Bermúdez

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